Alzóse el jerifalte en armas,
en no se sabe bien qué circunstancias.
Ignoró el pueblo de puertas para dentro,
ignoró más allá de sus fronteras.
Pero prontó blandió el jerifalte su bandera.
Y los simpatizantes de acá, de allá
y no al jerifalte,
sino a un tenue color de su bandera,
ignoraba gritando al que denunciaba la injusticia:
¡Patas arriba! ¡Patas arriba!
¡Defensor de causas perdidas!
¡El perdedor lo había dejado
todo patas arriba!
Y en otro lugar del mundo,
de signo contrario,
alzóse el jerifalte en armas,
en no se sabe bien qué circunstancias.
Ignoró el pueblo de puertas para dentro,
ignoró más allá de sus fronteras.
Pero prontó blandió el jerifalte su bandera.
Y los simpatizantes de acá, de allá
y no al jerifalte,
sino a un tenue color de su bandera,
vieronse cobijados en la dictadura,
dieron la vuelta a la eterna excusa:
euh... ¡Patas arriba! ¡Patas arriba!
¡Defensor de causas perdidas!
¡El perdedor lo había dejado todo patas arriba!
tarot
en no se sabe bien qué circunstancias.
Ignoró el pueblo de puertas para dentro,
ignoró más allá de sus fronteras.
Pero prontó blandió el jerifalte su bandera.
Y los simpatizantes de acá, de allá
y no al jerifalte,
sino a un tenue color de su bandera,
ignoraba gritando al que denunciaba la injusticia:
¡Patas arriba! ¡Patas arriba!
¡Defensor de causas perdidas!
¡El perdedor lo había dejado
todo patas arriba!
Y en otro lugar del mundo,
de signo contrario,
alzóse el jerifalte en armas,
en no se sabe bien qué circunstancias.
Ignoró el pueblo de puertas para dentro,
ignoró más allá de sus fronteras.
Pero prontó blandió el jerifalte su bandera.
Y los simpatizantes de acá, de allá
y no al jerifalte,
sino a un tenue color de su bandera,
vieronse cobijados en la dictadura,
dieron la vuelta a la eterna excusa:
euh... ¡Patas arriba! ¡Patas arriba!
¡Defensor de causas perdidas!
¡El perdedor lo había dejado todo patas arriba!
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