Antes que nada, quisiera pedir de antemano disculpas a todos esos hombres, padres coraje, que lo dan todo por sacar a su familia adelante. Que nadie se asuste si en algún momento digo: "los hombres somos unos cobardes", porque no podemos permitirnos generalizar. También hay hombres muy valientes, pero creo que es necesario pegar un toque de atención a los hombres para gritar una reivindicación que parece olvidada desde el feminismo moderno: el derecho a la maternidad. Pocas actitudes son más valientes que la de una mujer que saca fuerzas de donde ella no sabía ni siquiera que podían sacar, para sacar a una familia adelante. Pocas actitudes son más cobardes que la de un hombre que se arruga ante una mujer embarazada, dudosa de sus propias fuerzas, que, en lugar de ayudarla a encontrar esas fuerzas: la empuja a abortar.
Ante todo, también me parece cobarde criminalizar a las mujeres que se han visto en la situación de "tener que" abortar. Vivimos en una sociedad capitalista y cruel donde parece valer más tener dinero que la vida. Aunque sinceramente, siempre creí que una sociedad en la que uno de cada seis embarazos acaba en aborto: tiene un problema. Y en ese sentido, creo que todas y todos estaremos de acuerdo en que abortar es un drama social y que, ante todo, la solución legal no es fácil. Se legisle como se legisle se tendrá a la población dividida y por mucho que a algunos nos den ganas de llorar cuando vemos fotos de fetos abortados: abortos va a haber igual.
La solución no es fácil, pero creo que tanto PSOE como PP lo están haciendo fatal. Ambos han legislado dividiendo a la población en dos, el PSOE no provocó sino que el número de abortos aumentase, y mucho le temo que aunque el PP cambie la ley: el número de abortos no va a disminuir. Como drama social que es, como tema delicado que es: no se va a solucionar a golpe de decreto y ante todo, los que deseamos que el número de abortos sea el menor posible -que, seamos sensatos, creo que tanto detractores y defensores estarán de acuerdo en esto- tenemos que tratar de buscar una solución "social" y no "legal". Con delicadeza, y sin creernos con el derecho de juzgar a las mujeres, pero.
Pero lo siento mucho y como hombre que soy me siento con el derecho de emitir un juicio moral: los hombres somos unos cobardes. Por el amor que nos tiene nuestra madre, por el amor que nos tienen nuestras abuelas, "sólo" por eso, no puedo sino gritar, como decía, que la maternidad es el más humano de los derechos. Los llamados 'provida' se equivocan sobremanera aludiendo a motivos divinos o creyéndose superiormente morales para decidir el nivel de empatía de toda la humanidad. Aunque aludamos a que la vida es vida desde la fecundación, los sentimientos siguen siendo subjetivos: yo tengo más empatía por un feto de cuatro meses que por una vaca bien crecidita, pero me atrevo a decir, o al menos me permito dudarlo, que no soy quién para decidir el nivel de empatía de los demás.
Hay algo, sin embargo, que no puedo permitirme el lujo de dudar: el aborto es una decisión muy complicada y en muchas ocasiones son los hombres los que se acojonan y los que en lugar de apoyar a la mujer, a veces entonan un 'lo que tú quieras cariño, es tu decisión' cuando en realidad están cagados de miedo y no se atreven a apoyar a su pareja cuando ésta, en su fuero interno -en muchas ocasiones, no siempre- desea tener el bebé y está pidiendo A GRITOS sentirse arropada por el hombre. esto es pura biología. Tras tal cobardía de no mojarse, si después encima la mujer aborta, las críticas serán en mayor medida para ella que para él. Lo cual es tremendamente injusto.
Los hombres no tenemos la responsabilidad biológica de alojar un nuevo ser en nuestro seno: creo que se nos puede pedir un poco más. Los hombres parecemos tener otros intereses en la vida, y se nos olvida lo importante que es para las mujeres -por su condición biológica- ser madres. Decimos que las queremos pero cuando las embarazamos nos arrugamos. Pues menuda mierda de hombres. Sí, lo siento mucho, pero esto es un manifiesto FEMINISTA. Creo que deben hacerse muchos más esfuerzos en educación emocional, tanto en el colegio como en casa, para que los hombres comprendamos mejor a las mujeres en este sentido: en el sentido de que las mujeres tienen derecho a ser madres.
Martín Alonso Orgaz. Carabanchel, Madrid 1987. Matemático. Ciudadano 15M, democracia, internacionalismo. Cantautor a ratos.
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domingo, abril 21, 2013
miércoles, febrero 27, 2013
UPyD: de partido transversal a reyes de la crispación
Recordemos que fue en el contexto de las controvertidas negociaciones con ETA del Gobierno de Zapatero cuando estos de Basta Ya decidieron dar el paso de fundar un partido nuevo. Cierto fue que, a pesar de que la crisis económica aún no había venido a por nosotros, la crisis política era más que evidente que sí existía. Recuerdo los años 2006 y 2007, en los que la derecha atacaba pero que muy ferozmente a Zapatero simplemente por su estilo. Todavía no había motivos de peso para echarle a los leones, era su buenismo y su talante lo que tanto irritaba a algunos. Hace seis años, el bipartidismo gozaba de muy buena salud. Tanto es así que muchos daban por hecho que no caería nunca. Tanto es así que los más revolucionarios de entre los que creemos en una democracia representativa, en el diálogo, y en la cultura del pacto... veíamos en UPyD un atisbo de esperanza.
Qué genial tener en España un partido bisagra que defienda un cambio en la ley electoral y tenga un posicionamiento político "entre los dos grandes"- pensábamos algunos. Qué genial tener un partido nuevo y transversal que sea capaz de mediar sin crispación entre los dos grandes para conseguir, por ejemplo, un gran consenso de Estado en las leyes educativas. ¡Qué ilusos! Para ser justos, hemos de decir que sí es verdad que este partido esté mejorando la salud de la política municipal de muchos ayuntamientos. Es un partido más: savia nueva. Sólo por eso, ya es objetivamente bueno que exista
Sin embargo, su actitud mediática, la que tiene que ver con los asuntos estatales, está dejando mucho que desear. Se les ha ido la olla. Porque, en cierto modo, están empezando a morir de éxito. Han subido mucho en las encuestas y no saben administrar el éxito. ¿No saben? Bueno, lo cierto es que mi ingenuidad tiene ciertos límites. Los partidos piensan y repiensan sus estrategias de comunicación. Así que digamos que "no me creo eso de que UPyD haga declaraciones desafortunadas". Ni cuando Carlos Martinez Gorriarán llamó cafres a los de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y a su vez en el Facebook de UPyD podía verse una obscena comparación de Ada Colau con el 23F -el del intento de golpe de Estado. Ni cuando Toni Cantó "cometió el error" de no contrastar los datos de denuncias falsas de violencia de género.
Tanto el uno como el otro llevan parte de razón en sus argumentaciones. El primero arremete contra una plataforma ciudadana que ha conseguido a base de presión social que una iniciativa legislativa popular sea admitida a trámite argumentando que dar gritos en el Congreso no son formas, y también argumenta que ellos, UPyD, tienen enmiendas que mejoran la ILP. Genial, pero lo expresan de una manera meditada que sin duda busca la confrontación.
Por otro lado Toni Cantó, asegura que la ley de género es injusta con los hombres porque se cometen abusos al obviar la presunción de inocencia de los hombres. Aunque esto sea verdad, ambos saben que, cada cual en lo suyo, exageran. Y lo han hecho aposta. Me explico. Como ciudadanos libres que expresan su parecer en Twitter dicen lo que quieren, sí, pero siempre haciéndose una pregunta subliminal: ¿"qué es lo peor que puede pasar si somos malinterpretados"? Pues... lo peor que puede pasar es que crispemos a la izquierda más "clásica". ¡Genial! Colectivos feministas, plataformas ciudadanas, Izquierda Unida, el 15M. Juegan con los sentimientos de la gente para sacar lo peorcito de sus adversarios políticos del futuro: ese espectro de izquierda que apuesta por la democracia participativa y que en parte viene de colectivos sensibles y activistas con las emociones a flor de piel. Gente con muy buena intención y con la que en parte me siento identificado, pero que no saben demasiado de márquetin político.
"¿Qué es lo peor que podría pasar si damos la imagen de querer apropiarnos del triunfo de la reivindicación de la dación en pago, ley de segunda oportunidad (o como quieran llamarla)?" -dirán- "Crisparemos a estos colectivos y lograremos vender a mucha gente que son 'una amenaza'. Esos nos votarán. Y... ¿qué es lo peor que puede pasar si nos equivocamos al dar datos sin contrastar sobre violencia de género? Lograremos encolerizar a los colectivos feministas y acabarán cometiendo excesos como 'pedir la ilegalización de UPyD'. Eso también nos dará votos de los moderados."
Así que, señoras y señores, ante un PP haciendo el ridículo con un presidente cobarde y una secretaria general que ya hasta hace gracia... y un PSOE repitiendo el mantra: "autocrítica, autocrítica", pero sin cambiar "ná de ná"... en las redes sociales las estrellas mediáticas son de IUPyD, que sí, esta vez no son "la misma... cosa con distinto nombre", de hecho a cada día que pasa se esfuerzan en sacar lo peorcito del otro para demostrarlo, alimentando la crsipación... y saliéndoles a ambos muy bien la historia, no hay más que ver las encuestas. Y resulta que al final, ni el uno ni el otro ponen en el centro del debate político la preocupación más importante de los españoles: EL PARO.
¿Hay solución? Por supuesto. Tanto los movimientos sociales como la gente honesta que participe dentro de los partidos, debemos esforzarnos en denunciar estos sectarismos: vengan de donde vengan. Alimentar el sectarismo del contrario con crispación para ganar votos es muy perjudicial para la salud de la política. Mas nos vale centrarnos en lo que nos une y ser cercanos y transversales de verdad. En eso consiste ha de consistir el 15M. En huir de ideologías "clásicas" y en poner cada cual su grano de arena en las iniciativas encaminadas a construir "programas electorales de mínimos", aunque no sepamos para qué sirven. Sobre todo ahora que sabemos que las Iniciativas Legislativas Populares sirven para algo.
Qué genial tener en España un partido bisagra que defienda un cambio en la ley electoral y tenga un posicionamiento político "entre los dos grandes"- pensábamos algunos. Qué genial tener un partido nuevo y transversal que sea capaz de mediar sin crispación entre los dos grandes para conseguir, por ejemplo, un gran consenso de Estado en las leyes educativas. ¡Qué ilusos! Para ser justos, hemos de decir que sí es verdad que este partido esté mejorando la salud de la política municipal de muchos ayuntamientos. Es un partido más: savia nueva. Sólo por eso, ya es objetivamente bueno que exista
Sin embargo, su actitud mediática, la que tiene que ver con los asuntos estatales, está dejando mucho que desear. Se les ha ido la olla. Porque, en cierto modo, están empezando a morir de éxito. Han subido mucho en las encuestas y no saben administrar el éxito. ¿No saben? Bueno, lo cierto es que mi ingenuidad tiene ciertos límites. Los partidos piensan y repiensan sus estrategias de comunicación. Así que digamos que "no me creo eso de que UPyD haga declaraciones desafortunadas". Ni cuando Carlos Martinez Gorriarán llamó cafres a los de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y a su vez en el Facebook de UPyD podía verse una obscena comparación de Ada Colau con el 23F -el del intento de golpe de Estado. Ni cuando Toni Cantó "cometió el error" de no contrastar los datos de denuncias falsas de violencia de género.
Tanto el uno como el otro llevan parte de razón en sus argumentaciones. El primero arremete contra una plataforma ciudadana que ha conseguido a base de presión social que una iniciativa legislativa popular sea admitida a trámite argumentando que dar gritos en el Congreso no son formas, y también argumenta que ellos, UPyD, tienen enmiendas que mejoran la ILP. Genial, pero lo expresan de una manera meditada que sin duda busca la confrontación.
Por otro lado Toni Cantó, asegura que la ley de género es injusta con los hombres porque se cometen abusos al obviar la presunción de inocencia de los hombres. Aunque esto sea verdad, ambos saben que, cada cual en lo suyo, exageran. Y lo han hecho aposta. Me explico. Como ciudadanos libres que expresan su parecer en Twitter dicen lo que quieren, sí, pero siempre haciéndose una pregunta subliminal: ¿"qué es lo peor que puede pasar si somos malinterpretados"? Pues... lo peor que puede pasar es que crispemos a la izquierda más "clásica". ¡Genial! Colectivos feministas, plataformas ciudadanas, Izquierda Unida, el 15M. Juegan con los sentimientos de la gente para sacar lo peorcito de sus adversarios políticos del futuro: ese espectro de izquierda que apuesta por la democracia participativa y que en parte viene de colectivos sensibles y activistas con las emociones a flor de piel. Gente con muy buena intención y con la que en parte me siento identificado, pero que no saben demasiado de márquetin político.
"¿Qué es lo peor que podría pasar si damos la imagen de querer apropiarnos del triunfo de la reivindicación de la dación en pago, ley de segunda oportunidad (o como quieran llamarla)?" -dirán- "Crisparemos a estos colectivos y lograremos vender a mucha gente que son 'una amenaza'. Esos nos votarán. Y... ¿qué es lo peor que puede pasar si nos equivocamos al dar datos sin contrastar sobre violencia de género? Lograremos encolerizar a los colectivos feministas y acabarán cometiendo excesos como 'pedir la ilegalización de UPyD'. Eso también nos dará votos de los moderados."
Lo estáis haciendo genial, seguid así. Ese partido que se supone que nació para hacer política de Estado, a lo que se dedica, ahora que el bipartidismo está herido de muerte, es a dividir a la población. Es verdad, ya hemos trascendido lo de derecha-izquierda. Esto es "otra cosa". UPyD no es que sea extrema-derecha, ni falange reconvertida, es simplemente UPyD: una nueva forma de hacer política. Una nueva forma de hacerla, sí, pero para conseguir un resultado idéntico: crispación.
Y es una pena, pero UPyD está consiguiendo su objetivo de "radicalizar a la izquierda" para venderse a sí mismos como moderados. Me atrevo a decir que IU sube a las encuestas en parte alimentando un "odio a UPyD". Estos lo saben y aprovechan el tirón esforzándose en tratar de desacreditar a UPyD, aunque casi siempre lo hacen fatal. Les siguen el juego mostrando también lo peorcito de sí mismos. Pero estos es que simplemente son así, viscerales, y están venidos arriba. Tiene su lógica, pues también es la oportunidad que IU estaba buscando para llegar a ser algo en la política activa española.
miércoles, enero 13, 2010
Ajedrez para mujeres y hombres
Siempre me he preguntado porqué en un deporte como el ajedrez existe una segregación entre hombres y mujeres.
En deportes físicos, la razón fisiológica es más que obvia. Por naturaleza, el hombre es más propenso a desarrollar masa muscular que la mujer. Asímismo, el corazón femenino es más pequeño con lo que necesita una frecuencia más alta. La mujer, en comparación con un hombre que haya seguido un programa de entrenamiento similar, tendrá, por tanto, las de perder.
Sin embargo, no ocurre lo mismo en el ajedrez. Las variables fisiológicas están ahí e influyen mucho en cosas como el nivel de concentración, la capacidad para soportar el estrés y, evidentemente, la memoria; pero son algo más difusas. Salvo que existan estudios que demuestren que por naturaleza los individuos de un sexo habrían de ser más propensos a ser grandes maestros que los individuos del otro sexo, lo único que se me ocurre es que el argumento sea más un tema social que otra cosa. Para que pueda decirse de los grandes campeones de la historia que fueron campeones absolutos, algo que parece indiscutible, el sexo fuerte del ajedrez tendría que ser el masculino. Pero, ¿es tan evidente?
Mi hipótesis es, como no puede ser de otra manera, que no. El siglo XXI es ya el siglo de las mujeres y, ciertamente, Fischer, Kasparov y ese largo etcétera fueron los mejores, cada cual en su época, sí. Pero creo que ya es hora de que las mujeres tengan la oportunidad de demostrar que pueden ser campeones absolutas del mundo. Pensémoslo fríamente. El campeonato del mundo femenino de ajedrez es una competición sin apenas gloria fuera de cierto ámbito. La cosa es que aunque el masculino tampoco tiene apenas reseñas en los periódicos, todo el mundo ha oído hablar de Kasparov.
Probemos pues a unir ambas categorías. Aunque personalmente apenas conozco mujeres aficionadas al ajedrez, una cosa son los gustos y otra muy distinta las capacidades. Así, pues, aunque el número de mujeres federadas sería presumiblemente más bajo que el de hombres, no veo porqué la alternancia entre campeones masculinos y femeninos podrían tener una aleatoriedad muy diferente del 50% que nos diría la intuición.
¿Qué podría salir mal? ¿Qué podría pasar si sale mal? Nada. Bueno sí, que lamentablemente se haría válido el argumento del sexo para justificar el resultado de una partida. No sería raro oír a hombres derrotados en el juego del ajedrez acudir a excusas del estilo: "he perdido porque me sedujo con la mirada", "me rozaba su pierna". Incluso: "¿Adónde se cree que viene tan arreglada ésta? ¡Vaya modelito para jugar al ajedrez!"
En deportes físicos, la razón fisiológica es más que obvia. Por naturaleza, el hombre es más propenso a desarrollar masa muscular que la mujer. Asímismo, el corazón femenino es más pequeño con lo que necesita una frecuencia más alta. La mujer, en comparación con un hombre que haya seguido un programa de entrenamiento similar, tendrá, por tanto, las de perder.
Sin embargo, no ocurre lo mismo en el ajedrez. Las variables fisiológicas están ahí e influyen mucho en cosas como el nivel de concentración, la capacidad para soportar el estrés y, evidentemente, la memoria; pero son algo más difusas. Salvo que existan estudios que demuestren que por naturaleza los individuos de un sexo habrían de ser más propensos a ser grandes maestros que los individuos del otro sexo, lo único que se me ocurre es que el argumento sea más un tema social que otra cosa. Para que pueda decirse de los grandes campeones de la historia que fueron campeones absolutos, algo que parece indiscutible, el sexo fuerte del ajedrez tendría que ser el masculino. Pero, ¿es tan evidente?
Mi hipótesis es, como no puede ser de otra manera, que no. El siglo XXI es ya el siglo de las mujeres y, ciertamente, Fischer, Kasparov y ese largo etcétera fueron los mejores, cada cual en su época, sí. Pero creo que ya es hora de que las mujeres tengan la oportunidad de demostrar que pueden ser campeones absolutas del mundo. Pensémoslo fríamente. El campeonato del mundo femenino de ajedrez es una competición sin apenas gloria fuera de cierto ámbito. La cosa es que aunque el masculino tampoco tiene apenas reseñas en los periódicos, todo el mundo ha oído hablar de Kasparov.
Probemos pues a unir ambas categorías. Aunque personalmente apenas conozco mujeres aficionadas al ajedrez, una cosa son los gustos y otra muy distinta las capacidades. Así, pues, aunque el número de mujeres federadas sería presumiblemente más bajo que el de hombres, no veo porqué la alternancia entre campeones masculinos y femeninos podrían tener una aleatoriedad muy diferente del 50% que nos diría la intuición.
¿Qué podría salir mal? ¿Qué podría pasar si sale mal? Nada. Bueno sí, que lamentablemente se haría válido el argumento del sexo para justificar el resultado de una partida. No sería raro oír a hombres derrotados en el juego del ajedrez acudir a excusas del estilo: "he perdido porque me sedujo con la mirada", "me rozaba su pierna". Incluso: "¿Adónde se cree que viene tan arreglada ésta? ¡Vaya modelito para jugar al ajedrez!"
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