
Pues bien, anoche mismo puse mi segunda hoja de reclamaciones. Había ido con mis amigos a un buffet libre de la cadena Fresc Co (este está en Madrid, calle fuentes 12, metro de Ópera) y tras sentirme estafado y comentar la jugada con el resto, decidí ponerla. Es un local al que ya habíamos acudido otras veces y del cual no habíamos salido excesivamente disconformes. Pero esta vez era unánime, no se trataba de la pijotería de unos pocos de nosotros, sino que era algo general. No había quién se comiese aquello. No porque estuviese en mal estado (espero que no) sino porque aquello no sabía a nada. La pizza muy fina y sin queso, la pasta sosísima, la carne (que no identifico) grasienta y en un guiso mal preparado. Bueno también había ensaladas y frutas, de las cuales lo poco que probé tampoco me gustó.

Al contarle la jugada a mis amigos, me hicieron plantearme en serio lo de llamar a la policía: me ofrecieron un teléfono. Me lo pensé dos veces, pero al salir del local, había muy cerca de allí unos agentes patrullando y entonces no dudé. Tras darle a los agentes las explicaciones que me requerían, salieron del coche y me acompañaron al restaurante. Me pideron la documentación, entramos al local, comprobó el agente que efectivamente no tenían hojas y me preguntó: "¿le vale con la sugerencia?", a lo que respondí: "no, no me vale", y me dio unos papeles para que los rellenara.
Estábamos esperando en la calle a que el encargado rellenase su parte cuando vimos como una pareja que iba a entrar, tras oir nuestra conversación y ver a uno de los policías dentro, declinaron entrar: gente lista. Cuando aún estábamos cenando, uno de mis amigos le había dicho a unos que estaban entrando: "no entréis, no os lo recomiendo", pero estos no fueron tan listos: entraron.
Y poco más. Salió el policía del local, me dio una de las hojas y me dijo dónde la tenía que entregar. Fin de la historia.
La otra refexión es que si todo el mundo hiciese como yo, y pusiese hojas de reclamaciones en aquellos sitios (¡ojo! sin decir mentiras ni exagerando) donde siente que se están riendo en su cara y que se merece más de lo que le han dado por ese precio, otro gallo cantaría. Se nos olvida que la mera acción de "no volver al sitio" es algo que no tiene la más mínima repercusión para el local. La difamación boca a boca, ya sí la tiene... pero no h

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